Cada pocos años, los cambios en el océano Pacífico tropical afectan al clima a escala global. Estas variaciones forman parte del ciclo El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), que alterna entre dos fases principales: El Niño, cuando las aguas oceánicas están más cálidas de lo normal, y La Niña, cuando están más frías.
Este año, los meteorólogos confirman que La Niña ha regresado, moldeando las perspectivas para el invierno 2025–2026. Mientras que El Niño suele traer inviernos más templados y húmedos a ciertas regiones, La Niña tiende a tener el efecto contrario — temperaturas más frías en el norte y condiciones más secas en el sur.
¿Qué es La Niña?
La Niña se forma cuando los vientos alisios soplan con una fuerza inusualmente intensa, empujando las aguas cálidas de la superficie hacia el oeste del Pacífico. Esto permite que aguas más frías afloren frente a la costa de Sudamérica, enfriando una gran franja del océano tropical.
Este proceso modifica la presión atmosférica y los patrones de circulación en los trópicos, lo que a su vez influye en los vientos globales y en las corrientes en chorro (jet streams). Aunque se origina en el Pacífico, la influencia de La Niña se extiende a nivel mundial, afectando las precipitaciones, las temperaturas y las tormentas en muchas regiones.
Mapa de anomalía de la temperatura de la superficie del mar – noviembre de 2025 (meteoblue.com). El mapa muestra cuánto difiere la temperatura superficial del océano del promedio a largo plazo. Las áreas más cálidas aparecen en tonos amarillos y anaranjados, mientras que las más frías se representan en tonos azules. Este mapa ilustra las condiciones previstas de La Niña en el Pacífico para noviembre de 2025.
Impactos globales y regionals
La Niña afecta a la circulación atmosférica, desplazando las trayectorias de las tormentas y modificando los contrastes de temperatura. En América del Norte, suele provocar inviernos más fríos y con más nieve en Canadá y el norte de Estados Unidos, mientras que los estados del sur tienden a experimentar un clima más cálido y seco
En Europa, la relación es menos directa, pero sigue siendo significativa. Según la posición de la corriente en chorro del Atlántico Norte, La Niña puede favorecer la llegada de masas de aire frío al norte y centro del continente, mientras que el sur de Europa tiende a mantener un clima más templado y estable.
En Asia y Oceanía, La Niña suele intensificar las precipitaciones, aumentando el riesgo de inundaciones en Indonesia y el norte de Australia. En Sudamérica, el patrón típico incluye más lluvias en el norte y condiciones más secas en el sur. Estos contrastes regionales muestran cómo un solo fenómeno oceánico puede alterar el clima en varios continentes.
Qué esperar del invierno 2025-2026
Según las previsiones más recientes, La Niña debería persistir durante todo el invierno y debilitarse gradualmente hacia la primavera de 2026. En Europa, esto podría traducirse en un invierno variable, alternando episodios fríos y tormentosos con fases más suaves y estables, dependiendo de cómo evolucione la corriente en chorro. Las regiones nórdicas y centrales
tienen más probabilidades de sufrir olas de frío, mientras que el sur de Europa podría mantenerse relativamente seco y templado.
En América del Norte, se espera un patrón típico de La Niña, con trayectorias de tormentas más activas en el norte y tiempo seco y estable en el sur. En Asia y el Pacífico occidental, se prevé que las condiciones sigan siendo más húmedas de lo normal, prolongando el patrón observado en episodios recientes de La Niña.
La Niña provoca contrastes meteorológicos: nieve en el norte y lluvias más intensas en el Pacífico occidental.
La Niña en un clima cambiante
Aunque La Niña es un fenómeno natural del sistema climático, los científicos investigan cómo el cambio climático podría estar afectando su intensidad y frecuencia. Algunas evidencias sugieren que, a medida que aumentan las temperaturas globales, los episodios de La Niña podrían volverse más intensos o más frecuentes, provocando fenómenos extremos más severos, como inundaciones, sequías y olas de frío.
Los avances en la ciencia y en las predicciones climáticas han mejorado notablemente la capacidad de anticipar eventos como La Niña, pero muchos procesos del sistema océano–atmósfera
siguen siendo complejos. La investigación y la observación continuas son esenciales para refinar la comprensión y lograr pronósticos más precisos y una mejor preparación ante el futuro.
Más información y recursos: Explore la sección de Previsiones Estacionales de meteoblue para consultar las anomalías de temperatura, precipitación y profundidad de nieve previstas para los próximos meses, así como el mapa de anomalía de la temperatura superficial del mar, que muestra la actual La Niña en el Pacífico. Estos mapas muestran las desviaciones de los valores medios mensuales previstos en comparación con los períodos de referencia a largo plazo, basándose en varios modelos, incluido el meteoblue SA-ENSEMBLE. Aunque los pronósticos estacionales implican un mayor grado de incertidumbre, siguen siendo herramientas valiosas para la planificación a largo plazo, especialmente en sectores como la agricultura y la energía.
Mapa de anomalía de la profundidad de nieve – febrero de 2026 (meteoblue.com). El mapa muestra cómo la profundidad de nieve prevista difiere del promedio a largo plazo (la “norma climatológica”).