Un equipo de meteoblue acaba de regresar de Curitiba, donde una nueva ronda de encuentros con los socios locales ha dado impulso a uno de los proyectos de clima urbano más ambiciosos de Sudamérica. La iniciativa, bautizada como Smart Climate City, empleará las herramientas de clima urbano de meteoblue para levantar una red de vigilancia ambiental que abarque toda la capital de Paraná y entreteja cerca de 150 sensores meteorológicos e hidrológicos, para que la ciudad lea mejor un clima que cambia y sepa responder a él.
Durante la visita, el equipo trabajó sobre el terreno junto a los socios del proyecto y examinó de cerca, por primera vez, las estaciones meteorológicas que formarán la red. METOS Brasil, el socio local, presentó una estación desarrollada expresamente para el proyecto: una primera señal de hasta qué punto la tecnología se está ajustando a las condiciones del lugar.
El programa quedó formalizado a comienzos de este año con un memorando de entendimiento firmado el 26 de marzo de 2026 durante la séptima edición de la Smart City Expo Curitiba. El acuerdo reúne a meteoblue, al instituto meteorológico y ambiental del estado de Paraná, Simepar, a la Defensa Civil de Curitiba y al socio tecnológico METOS Brasil, con el respaldo de la Secretaría de Desarrollo Sostenible del estado (SEDEST) y con financiación aprobada con cargo al Fondo Ambiental del estado.
De una misión suiza a una red brasileña
El origen de la colaboración se remonta a 2025, cuando la dirección de Simepar viajó a Suiza en misión estratégica. Allí encontró el modelo de la ciudad climáticamente inteligente, ya en funcionamiento en lugares como Zúrich, y con él la plantilla de lo que hoy toma forma en Paraná. Smart Climate City está concebido como un programa trienal: arrancará en Curitiba, se extenderá luego a toda la región metropolitana y alcanzará más tarde la ciudad de Toledo, en el oeste del estado.
Leer el calor, el viento y la lluvia a pie de calle
En el núcleo del proyecto, las estaciones alimentan modelos hidrometeorológicos de alta resolución y sistemas de aprendizaje automático que señalan con precisión dónde se concentra el riesgo urbano, ya proceda del calor, de las lluvias torrenciales o de las corrientes de aire veloces. Las islas de calor y los corredores de viento figuran entre las primeras prioridades, junto con las lecturas en tiempo real de la intensidad del viento y de la precipitación, que ayudan a cartografiar las zonas más expuestas a las inundaciones.
Un faro para Sudamérica
Para el equipo de meteoblue, la ambición desborda los límites de una sola ciudad. Curitiba está pensada como proyecto faro: una demostración en funcionamiento de cómo la ciencia, la protección civil, los municipios y los socios tecnológicos pueden preparar las áreas urbanas frente a los extremos climáticos, con lecciones dispuestas a viajar a otras ciudades de la región.
El trabajo se apoya en el conjunto de herramientas City Climate para el análisis de islas de calor y la adaptación climática. Curitiba, que este año ha celebrado su 333.º aniversario, apuesta por una idea sencilla: la ciudad capaz de leer su propio tiempo está mejor preparada para lo que el clima le traiga después.